angel.la-torre

Par angel.la-torre le 11/05/10
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La actualidad hace que nos ocupemos nuevamente del divorcio en Francia (ver nuestro artículo sobre la materia en LAD n° 107 de febrero 2010).

En efecto, en nombre de la simplificación de los procesos judiciales, el gobierno francés está organizando la reforma del divorcio por consentimiento mutuo (par consentement mutuel, en francés) que permitirá a los esposos que deseen divorciar de hacerlo con la ayuda de un abogado pero sin la necesidad de pasar ante el Juez de los Asuntos Familiares (JAF, por sus siglas en francés).

Este proyecto de ley “relativo a la repartición de los contenciosos y la disminución de ciertos procedimientos jurisdiccionales” ha sido presentado al Senado por la ministra de la Justicia, Michelle Alliot-Marie, el 3 de marzo 2010 último.

Según el proyecto, el texto del artículo 250 del Código Civil francés que trata del divorcio por consentimiento mutuo va a ser reemplazado por las disposiciones siguientes:

“La demanda de divorcio es presentada por los abogados respectivos de las partes o por un abogado elegido de común acuerdo.

Si los esposos tienen uno o varios hijos menores comunes, el juez examina la demanda con cada uno de los esposos, luego los reúne. Él llama luego el o los abogados.

En ausencia de niños menores comunes, el juez ordena la comparecencia de los esposos si él lo estima necesario. La comparecencia es de derecho a la demanda de uno o del otro de los esposos.”

Por otro lado, el texto del artículo 250-2 del Código Civil es ampliado de un nuevo párrafo que lo completa de la siguiente manera:

“El rechazo de homologación no puede intervenir que luego de la comparecencia de los esposos”.

Por memoria recordemos sencillamente que en Francia existen 4 tipos de divorcio y que el divorcio por consentimiento mutuo es aquel conocido, en los países latinoamericanos, como divorcio por mutuo disenso, por mutuo acuerdo y que es gracioso y no conflictual. Es el divorcio más utilizado en Francia (casi la mitad de todos los divorcios pronunciados en este país se realizan de esta manera).

Decíamos en nuestro articulo de febrero que en este tipo de divorcio, los esposos se ponen de acuerdo para divorciar y para concertar sobre los efectos del divorcio (esto es; sobre la repartición de los bienes, la guardia y custodia de los hijos,...) mediante una convención redactada por un abogado. Esta convención es homologada por el juez que constata con este hecho la voluntad de los esposos para divorciar y ejerce un control sobre esta convención para que no exista una desigualdad o un abuso de un esposo en contra del otro. Es un divorcio relativamente rápido y donde solo hay una audiencia ante el juez.

La presente reforma, que constituye una pequeña revolución en sí misma, está dirigida en prioridad a los esposos sin hijos menores y consiste simplemente en la redacción de una convención definitiva que el abogado hará llegar al JAF para que éste lo homologue por intermedio de un escueto correo postal, sin convocar previamente a los esposos a una audiencia en su despacho, como es el caso hasta ahora en este tipo de divorcio.

Para evitar cualquier deriva y la asimilación de este divorcio a una suerte de « divorcio express » el proyecto de ley prevé que la audiencia sea conservada si uno de los esposos así lo desea a pesar de no haber hijos menores en la pareja queriendo divorciar.

El número de divorcios por consentimiento mutuo es, como manifestamos líneas arriba, de casi la mitad de los aproximadamente 150 000 divorcios pronunciados anualmente en Francia. La pasión de los esposos por este tipo de divorcio se debe a que el juez se contenta de verificar el consentimiento « libre y esclarecido » de los cónyuges sin interesarse sobre las causales del divorcio demandado.

A título de información, hay que recordar que en el año 2007 hubo un intento de reemplazar el juez por el notario, iniciativa que finalmente fue abandonada debido a la presión de los abogados.

El divorcio por consentimiento mutuo en Francia tiene una historia muy agitada: Así, ella fue autorizada muy brevemente durante la revolución francesa y fue suprimida posteriormente por Napoleón. Esta supresión duró casi 2 siglos en nombre de la protección de la familia y su vigencia fue restablecida a comienzos del gobierno de Valéry Giscard d'Estaing en 1975. Desde entonces, ella no ha terminado de hacerse cada vez más flexible y a partir del 2005 una de las 2 audiencias necesarias y obligatorias ante el JAF ha desaparecido con el objeto de reducir el lapso de tiempo de duración del trámite de este tipo de divorcio.

En el proyecto se contempla asimismo una “tarifa de referencia” para los divorcios por consentimiento mutuo, objeto del presente comentario. De manera que, por este tipo de divorcio, los abogados no podrán cobrar honorarios superiores a esta tarifa que será fijada por decreto del Ministerio de la justicia y que permitirá a los matrimonios que deseen divorciar mediante esta modalidad de hacerse previamente una idea del costo del proceso a entablar.

Hay que saber, sin embargo, que los honorarios de los abogados son libres en Francia y que estos auxiliares de justicia podrán derogar a esta regla mediante la firma de una convención de honorarios. Por otro lado, el Consejo Nacional de los Colegios de abogados franceses (CNB, por sus siglas en francés) en una resolución adoptada en la Asamblea general del pasado mes de abril ha estimado que esta tarifa no podrá aplicarse fuera del caso de los divorcios “sin hijos, sin patrimonio y sin disparidad susceptible de abrir derecho a la prestación compensatoria” Esta institución representativa de los abogados desea también que el decreto sea publicado luego de la consulta por la opinión favorable del CNB y que el monto fijado sea revisado todos los años.

Nosotros consideramos, finalmente, que este proyecto de reforma y de simplificación del divorcio por consentimiento mutuo es interesante para los esposos jóvenes sin hijos ni bienes en común, pero pensamos que su aplicación es mucho más delicada en el caso de los esposos que han convivido toda una vida bajo el mismo techo y para los que, por una cuestión de costumbre y de longevidad de la relación, hay que respetar la formalidad de la audiencia ante el juez.

Maître Angel LA TORRE

Abogado latinoamericano en Francia

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