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Par angel.la-torre le 18/12/14
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Fichero JPG del artículo publicado en PEF (Peruanos en Francia) de FEBRERO 1995.

Bloqueo anacrónico, decíamos ya en ese entonces (cf. último párrafo).

Par angel.la-torre le 16/12/14
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El presidente Barack Obama ha anunciado, el jueves 20 de noviembre último, la histórica “regularización por decreto” de cerca de 5 millones de «sin papeles» que serán favorecidos por dicha medida, de un total estimado de 11 millones 300 mil personas que viven actualmente indocumentadas en el país del Tío Sam.

Profesor de Derecho constitucional en la Universidad de Chicago, Barack Obama estaba convencido que el problema migratorio estadounidense solo podía ser zanjado mediante una ley del Congreso. Ante la inacción de esta institución, él tomó la iniciativa de legislar por decreto, lo que convierte a esta disposición en una medida parcial y transitoria y que no beneficiará a los extranjeros que ingresen de manera ilegal a Estados Unidos en el futuro.

Lo interesante de todo esto es que Obama ha utilizado su poder ejecutivo para decretar esta medida pasándose del Congreso, donde los republicanos son actualmente mayoría en las dos cámaras, que no está de acuerdo con la medida.

Los interesados temen pues entonces que un nuevo presidente (especialmente republicano) derogue en el futuro la norma y puedan ser deportados como hasta ahora. Los republicanos han inclusive pensado llevar al Presidente ante los tribunales por esta medida, pero ese hecho dejaría al partido republicano en una situación bastante débil ante los votantes de origen hispano. Una guerra se ha entonces iniciado con este decreto y ella continuará hasta las elecciones presidenciales del 2016.

Las condiciones de la medida que comentamos (que no es propiamente una amnistía como aquella dictada durante la época de Ronald Reagan) es que el extranjero beneficiario de la misma haya residido por más de 5 años en Estados Unidos y que tenga hijos que posean de nacimiento la nacionalidad estadounidense, que sean naturalizados o que sean residentes legales en ese país. El extranjero deberá registrarse, pasar una verificación de antecedentes penales y pagar la parte de los impuestos que le corresponda en ese momento. El regularizado podrá así quedarse legalmente en el país de manera temporal sin temor a una deportación. El decreto consentirá a los beneficiarios de la medida a demandar un permiso de trabajo de 3 años.

El “deportador en jefe”, como lo llaman las asociaciones de defensa de los ilegales debido a los millones de sin papeles que han sido deportados durante su mandato, quiere entonces con esta medida tratar de relucir los pergaminos de su partido. En efecto, los dos partidos más representativos en la híper potencia son el partido demócrata (actualmente en el poder) que podemos comparar con un partido de izquierda y el partido republicano que sería el partido de derecha ultra atlántica.

En Francia, por otra parte y a título de comparación, todos los partidos están de acuerdo con la presencia de una inmigración ilegal del orden de los 200 000 a los 400 000 “sin papeles”. Estos datos están fundados sobre el número de personas que benefician de la A.M.E. (Ayuda Médica de Estado) y sobre las demandas que han sido hechas sobre las dos regularizaciones precedentes, pero hay que remarcar que el problema de la inmigración en el “hexágono” es diferente al mismo problema en “yanquilandia”. En efecto, la percepción no es la misma y para el caso de Francia se debería comenzar por evitar un cierto número de ideas tabús como el costo de la inmigración y lo que ella representa en el país, por ejemplo.

Una prueba de ello es el debate estéril sobre el famoso “turismo social” con respecto a los trabajadores rumanos y búlgaros que vendrían a Francia para beneficiarse de las ayudas sociales cuando lo que hay que interrogarse es sobre cuál es la realidad estadística y financiera global de la inmigración. Así por ejemplo, el mismo día que se anunciaba que el costo de la AME era de 800 millones de euros por año, se anunciaba también otra estadística en la que se mostraba que el costo de tomar mal los medicamentos por parte de los franceses era de 9 billones de euros por año: diferencia económica abismal pero sin repercusión mediática suficiente.

El saldo migratorio (quiere decir, las entradas menos las salidas de los extranjeros en un año) publicado por el INSEE (Instituto Nacional de la Estadística y de los Estudios Económicos, por sus siglas en francés), por los 3 últimos años, es de 40 000 personas. La cuestión de la presión migratoria no es entonces, a la evidencia, un problema en Francia. Ella se manifiesta en términos de política general.

Queda, en consecuencia, comprobado que la situación de la inmigración en Francia no es catastrófica, pero los políticos de los extremos se aprovechan de ella, especialmente en periodo de votaciones, para crear campañas electoralistas y para azuzar los bajos instintos de la población. Es un problema común a toda Europa y que va, muchas veces, en contra del mismo derecho comunitario.

Es lo que está pasando, por ejemplo, actualmente en Gran Bretaña donde el Primer Ministro David Cameron ha anunciado, el viernes 28 de noviembre último, que quería imponer un plazo de 4 años a los inmigrantes de la Unión Europea para poder beneficiar de las prestaciones sociales británicas y que aquellos que no hayan encontrado un empleo dentro de los 6 primeros meses de residencia en Inglaterra serían expulsados. El P.M. hace también el juego de los partidos eurófobos de la pérfida Albión y ha anunciado que si Bruselas se oponía a sus proposiciones, él mismo hará campaña por el retiro de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Otra falsa idea es aquella que indica que cuando una nueva generación de inmigrantes llega a Francia ella crea una presión sobre la población de los trabajadores franceses. Está, por el contrario, reconocido y lo he visto con mis propios clientes en el ejercicio de mi profesión -con respecto por ejemplo a los inmigrantes que llegan de España a causa de los problemas económicos en ese país- que esta nueva generación de inmigrantes está más en competencia con los empleos ocupados por las generaciones precedentes de inmigrantes que con los empleos ocupados por los franceses. Son entonces las antiguas generaciones de inmigrantes que son la más penalizadas en esta situación.

Para terminar, el Papa Francisco ha dicho -el 25 de noviembre último- ante el Parlamento Europeo y ante el Consejo de Europa en Estrasburgo, que el Mediterráneo no podía convertirse en un gran cementerio (en referencia al drama migratorio que se vive en el sur de Europa) y que hay que tener más en cuenta a la persona humana que a los números. La reflexión del Vaticano está enunciada y apreciamos que ella es más humanitaria que política. Ahora solo nos queda ver qué hará la vieja Europa de ella.

 

Maître Angel LA TORRE

Avocat au Barreau de PARIS

www.la-torre.net

 

El Dr. Ángel LA TORRE, el “abogado de los latinoamericanos en Francia”, atiende –previa cita– en su Despacho ubicado en la dirección siguiente: 186 Avenue de Versailles en PARIS (75016), Métro Porte de Saint-Cloud ─ Parc des Princes (línea 9).

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