Par angel.la-torre le 10/09/15

Para comenzar el presente artículo, hay que afirmar que actualmente un cónyuge no puede impedir al otro cónyuge de divorciar. En consecuencia, la « libertad de divorciar » (que no es necesariamente equivalente a la « libertad de contraer matrimonio ») existe realmente en Francia pero – para evitar los abusos – esta libertad está controlada por un juez especial, magistrado de un Tribunal de Gran Instancia, denominado « Juez de los Asuntos Familiares » (JAF).

Luego de la gran reforma de 1975, la última ley reformando el divorcio en el Hexágono entró en vigor el 1° de enero de 2005.  Ella distingue 4 tipos de divorcio que explicamos, muy someramente, a continuación:

 

1. El divorcio por consentimiento mutuo

Es el divorcio de mutuo disenso, gracioso y no conflictual. En este tipo de divorcio, los esposos se ponen de acuerdo para divorciar y para concertar sobre los efectos del divorcio (esto es; sobre la repartición de los bienes, la guardia y custodia de los hijos,…) mediante una convención redactada por un abogado. Esta convención es homologada por el juez que constata con este hecho la voluntad de los esposos para divorciar y ejerce un control sobre esta convención para que no exista una desigualdad o un abuso de un esposo en contra del otro. Es un divorcio relativamente rápido y donde solo hay una audiencia ante el juez.

 

2. El divorcio por aceptación del princio de la ruptura del matrimonio

Es un divorcio « mixto », pues tiene una parte graciosa y una parte contenciosa. Es un divorcio que no se utiliza mucho y que es muy raro en la práctica. Como en el caso anterior, los esposos se ponen de acuerdo para divorciar pero existe un desacuerdo sobre los efectos del mismo (sobre la guardia y la custodia de los hijos, por ejemplo). Es el juez que decide entonces sobre este desacuerdo al momento de pronunciar la sentencia. Evidentemente que, por respeto al doble grado de jurisdicción, esta sentencia podrá siempre ser objeto de un recurso en apelación por la parte del cónyuge descontento de la decisión judicial.

 

3. El divorcio por falta

Es el divorcio contencioso por excelencia. Es asimismo el divorcio más utilizado en la práctica. Es el divorcio por el que uno de los esposos introduce una demanda de divorcio en contra de su cónyuge y en el que reprocha al mismo una falta a los deberes del matrimonio que debe ser probada ante el juez (adulterio, violencia física y/o moral,…). La falta debe ser grave al punto de convertir en intolerable la vida en común. No es posible invocar entonces una simple incompatibilidad de humor.

Este tipo de divorcio puede perdurar durante años antes de la sentencia puesto que, debido a su propio carácter de proceso conflictual, el juez podrá requerir la participación de diversos expertos que darán sus avisos en relación a las diferentes intervenciones para las que serán solicitados.

 

4. El divorcio por alteración definitiva del lazo conyugal

Es un divorcio que constata la evolución de las costumbres en la sociedad francesa. Así, el cónyuge que vive separado del otro cónyuge durante 2 años como mínimo puede demandar el divorcio sin que el otro esposo pueda oponerse a este hecho.

 

Por otro lado, para divorciar en Francia es necesaria la intervención de un abogado. Este profesional del derecho, además de examinar la mejor opción para un caso determinado dentro de los 4 tipos de divorcio existentes y que acabamos de enumerar, se encargará de asistir y de defender los intereses de los esposos ante el JAF.

Es importante señalar asimismo que, durante el proceso de divorcio, los esposos pueden decidir pasar de un tipo de divorcio a un otro. Es lo que se llama la « passerelle » en derecho francés.

Hay que saber también que el JAF francés está habilitado a divorciar una pareja de esposos de nacionalidad extranjera y/o que haya contraído matrimonio en el extranjero a condición, por supuesto, que los esposos residan en Francia.

Desde el divorcio de Napoleón hasta el divorcio de Sarkozy, el divorcio en Francia se ha completamente banalizado y ya no es más un tabú. El número de divorcios ha constantemente progresado en las estadísticas nacionales de la familia para alcanzar un pico de 152 020 en el año 2005 y establecerse en el año 2013, últimas cifras conocidas, en 125 109 divorcios pronunciados. En cuanto a los divorcios por la cantidad de años de matrimonio antes de dicho evento, la creta se encuentra, para el año 2008, en los 5 años de casados con un porcentaje de 27.3 % del total de los divorcios pronunciados ese año.

 

Maître Angel LA TORRE

Avocat au Barreau de PARIS

www.la-torre.net

 

El Dr. Ángel LA TORRE, el “abogado de los latinoamericanos en Francia”, atiende –previa cita– en su Despacho ubicado en la dirección siguiente: 186 Avenue de Versailles en PARIS (75016), Métro Porte de Saint-Cloud Parc des Princes (línea 9).

Para solicitar una cita con el Dr. LA TORRE pueden escribir a: angel@la-torre.net o llamar al teléfono: 01.8283.39.06 y/o, de preferencia, al celular: 06.37.7070.66.

Par angel.la-torre le 11/05/10

La actualidad hace que nos ocupemos nuevamente del divorcio en Francia (ver nuestro artículo sobre la materia en LAD n° 107 de febrero 2010).

En efecto, en nombre de la simplificación de los procesos judiciales, el gobierno francés está organizando la reforma del divorcio por consentimiento mutuo (par consentement mutuel, en francés) que permitirá a los esposos que deseen divorciar de hacerlo con la ayuda de un abogado pero sin la necesidad de pasar ante el Juez de los Asuntos Familiares (JAF, por sus siglas en francés).

Este proyecto de ley “relativo a la repartición de los contenciosos y la disminución de ciertos procedimientos jurisdiccionales” ha sido presentado al Senado por la ministra de la Justicia, Michelle Alliot-Marie, el 3 de marzo 2010 último.

Según el proyecto, el texto del artículo 250 del Código Civil francés que trata del divorcio por consentimiento mutuo va a ser reemplazado por las disposiciones siguientes:

“La demanda de divorcio es presentada por los abogados respectivos de las partes o por un abogado elegido de común acuerdo.

Si los esposos tienen uno o varios hijos menores comunes, el juez examina la demanda con cada uno de los esposos, luego los reúne. Él llama luego el o los abogados.

En ausencia de niños menores comunes, el juez ordena la comparecencia de los esposos si él lo estima necesario. La comparecencia es de derecho a la demanda de uno o del otro de los esposos.”

Por otro lado, el texto del artículo 250-2 del Código Civil es ampliado de un nuevo párrafo que lo completa de la siguiente manera:

“El rechazo de homologación no puede intervenir que luego de la comparecencia de los esposos”.

Por memoria recordemos sencillamente que en Francia existen 4 tipos de divorcio y que el divorcio por consentimiento mutuo es aquel conocido, en los países latinoamericanos, como divorcio por mutuo disenso, por mutuo acuerdo y que es gracioso y no conflictual. Es el divorcio más utilizado en Francia (casi la mitad de todos los divorcios pronunciados en este país se realizan de esta manera).

Decíamos en nuestro articulo de febrero que en este tipo de divorcio, los esposos se ponen de acuerdo para divorciar y para concertar sobre los efectos del divorcio (esto es; sobre la repartición de los bienes, la guardia y custodia de los hijos,...) mediante una convención redactada por un abogado. Esta convención es homologada por el juez que constata con este hecho la voluntad de los esposos para divorciar y ejerce un control sobre esta convención para que no exista una desigualdad o un abuso de un esposo en contra del otro. Es un divorcio relativamente rápido y donde solo hay una audiencia ante el juez.

La presente reforma, que constituye una pequeña revolución en sí misma, está dirigida en prioridad a los esposos sin hijos menores y consiste simplemente en la redacción de una convención definitiva que el abogado hará llegar al JAF para que éste lo homologue por intermedio de un escueto correo postal, sin convocar previamente a los esposos a una audiencia en su despacho, como es el caso hasta ahora en este tipo de divorcio.

Para evitar cualquier deriva y la asimilación de este divorcio a una suerte de « divorcio express » el proyecto de ley prevé que la audiencia sea conservada si uno de los esposos así lo desea a pesar de no haber hijos menores en la pareja queriendo divorciar.

El número de divorcios por consentimiento mutuo es, como manifestamos líneas arriba, de casi la mitad de los aproximadamente 150 000 divorcios pronunciados anualmente en Francia. La pasión de los esposos por este tipo de divorcio se debe a que el juez se contenta de verificar el consentimiento « libre y esclarecido » de los cónyuges sin interesarse sobre las causales del divorcio demandado.

A título de información, hay que recordar que en el año 2007 hubo un intento de reemplazar el juez por el notario, iniciativa que finalmente fue abandonada debido a la presión de los abogados.

El divorcio por consentimiento mutuo en Francia tiene una historia muy agitada: Así, ella fue autorizada muy brevemente durante la revolución francesa y fue suprimida posteriormente por Napoleón. Esta supresión duró casi 2 siglos en nombre de la protección de la familia y su vigencia fue restablecida a comienzos del gobierno de Valéry Giscard d'Estaing en 1975. Desde entonces, ella no ha terminado de hacerse cada vez más flexible y a partir del 2005 una de las 2 audiencias necesarias y obligatorias ante el JAF ha desaparecido con el objeto de reducir el lapso de tiempo de duración del trámite de este tipo de divorcio.

En el proyecto se contempla asimismo una “tarifa de referencia” para los divorcios por consentimiento mutuo, objeto del presente comentario. De manera que, por este tipo de divorcio, los abogados no podrán cobrar honorarios superiores a esta tarifa que será fijada por decreto del Ministerio de la justicia y que permitirá a los matrimonios que deseen divorciar mediante esta modalidad de hacerse previamente una idea del costo del proceso a entablar.

Hay que saber, sin embargo, que los honorarios de los abogados son libres en Francia y que estos auxiliares de justicia podrán derogar a esta regla mediante la firma de una convención de honorarios. Por otro lado, el Consejo Nacional de los Colegios de abogados franceses (CNB, por sus siglas en francés) en una resolución adoptada en la Asamblea general del pasado mes de abril ha estimado que esta tarifa no podrá aplicarse fuera del caso de los divorcios “sin hijos, sin patrimonio y sin disparidad susceptible de abrir derecho a la prestación compensatoria” Esta institución representativa de los abogados desea también que el decreto sea publicado luego de la consulta por la opinión favorable del CNB y que el monto fijado sea revisado todos los años.

Nosotros consideramos, finalmente, que este proyecto de reforma y de simplificación del divorcio por consentimiento mutuo es interesante para los esposos jóvenes sin hijos ni bienes en común, pero pensamos que su aplicación es mucho más delicada en el caso de los esposos que han convivido toda una vida bajo el mismo techo y para los que, por una cuestión de costumbre y de longevidad de la relación, hay que respetar la formalidad de la audiencia ante el juez.

Maître Angel LA TORRE

Abogado latinoamericano en Francia

www.la-torre.net

06 37 70 70 66

Par angel.la-torre le 15/02/10

En el mes de los enamorados vamos a sobrevolar rápidamente la regulación de la institución jurídica del divorcio en Francia.

Para comenzar hay que afirmar que actualmente un cónyuge no puede impedir al otro cónyuge de divorciar. En consecuencia, la « libertad de divorciar » (que no es necesariamente equivalente a la « libertad de contraer matrimonio ») existe realmente en Francia pero – para evitar los abusos – esta libertad está controlada por un juez especial denominado « Juez de los Asuntos Familiares » (JAF).

Luego de la gran reforma de 1975, la última ley reformando el divorcio en el Hexágono ha entrado en vigor el 1° de enero del 2005. Ella distingue 4 tipos de divorcio:

1. El divorcio por consentimiento mutuo

Es el divorcio de mutuo disenso, gracioso y no conflictual. En este tipo de divorcio, los esposos se ponen de acuerdo para divorciar y para concertar sobre los efectos del divorcio (esto es; sobre la repartición de los bienes, la guardia y custodia de los hijos,...) mediante una convención redactada por un abogado. Esta convención es homologada por el juez que constata con este hecho la voluntad de los esposos para divorciar y ejerce un control sobre esta convención para que no exista una desigualdad o un abuso de un esposo en contra del otro. Es un divorcio relativamente rápido y donde solo hay una audiencia ante el juez.

2. El divorcio por aceptación del princio de la ruptura del matrimonio

Es un divorcio « mixto », pues tiene una parte graciosa y una parte contenciosa. Es un divorcio que no se utiliza mucho y que es muy raro en la práctica. Como en el caso anterior, los esposos se ponen de acuerdo para divorciar pero existe un desacuerdo sobre los efectos del mismo (sobre la guardia y la custodia de los hijos, por ejemplo). Es el juez que decide entonces sobre este desacuerdo al momento de pronunciar su sentencia. Evidentemente que, por respeto al doble grado de jurisdicción, esta sentencia podrá siempre ser objeto de un recurso en apelación por la parte del cónyuge descontento de la decisión judicial.

3. El divorcio por falta

Es el divorcio contencioso por excelencia. Es asimismo el divorcio más utilizado en la práctica. Es el divorcio por el que un esposo introduce una demanda de divorcio en contra de su cónyuge y en el que reprocha al mismo una falta a los deberes del matrimonio que debe ser probada ante el juez (adulterio, violencia física y/o moral,...). La falta debe ser grave al punto de convertir en intolerable la vida en común. No es posible invocar entonces una simple incompatibilidad de humor. Es un divorcio que puede durar años pues debido a su mismo principio de proceso conflictual, el juez deberá solicitar la participación de diversos expertos que darán sus avisos en relación a las diferentes intervenciones por las que serán solicitados.

4. El divorcio por alteración definitiva del lazo conyugal

Es un divorcio que constata la evolución de las costumbres en la sociedad francesa. Así, el cónyuge que vive separado del otro cónyuge durante 2 años como mínimo puede demandar el divorcio sin que el otro esposo pueda oponerse a este hecho.

Para divorciar en Francia es necesaria la intervención de un abogado. Este profesional del derecho además de examinar la mejor opción para un caso determinado dentro de los 4 tipos de divorcio existentes y que acabamos de enumerar, se encargará de asistir y de defender los intereses de los esposos ante el JAF.

Es importante señalar asimismo que durante el proceso de divorcio, los esposos pueden decidir de pasar de un tipo de divorcio a un otro. Es lo que se llama la « passerelle » en derecho francés.

Hay que saber también que el JAF francés está habilitado a divorciar una pareja de esposos de nacionalidad extranjera y/o que haya contraído matrimonio en el extranjero a condición, por supuesto, que los esposos residan en Francia.

Desde el divorcio de Napoleón hasta el divorcio de Sarkozy, el divorcio en Francia se ha banalizado y ya no es más un tabú. El número de divorcios ha constantemente progresado en las estadísticas nacionales de la familia para alcanzar un pico de 152 020 en el año 2005 y establecerse en el año 2008, últimas cifras conocidas, en 129 379 divorcios pronunciados. En cuanto a los divorcios por la cantidad de años de matrimonio antes de dicho evento, la creta se encuentra, para el año 2008, en los 5 años de casados con un porcentaje de 27.3 % del total de los divorcios pronunciados ese año.

Maître Ángel LA TORRE

Abogado latinoamericano en Francia

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